Septiembre no es un mes que me agrade, por no hablar de los domingos, por lo que los domingos de septiembre no suelen ser mis favoritos. Empieza el mal tiempo, cielos nublados a las cuatro de la tarde, y, aunque me encante el mal tiempo, me hace pensar. Me hace cuestionarme todo lo que a mi alrededor se ha formado. Me hace dudar hasta de mi identidad. ¿Quién soy? ¿Realmente soy como creo ser? ¿Cómo me ven los demás? El no tener nada claro es desconcertante y agobia. Esa sensación que te come por dentro, te destruye, ese sentimiento de ir a explotar aumenta por cada segundo que le dedicas a la dudosa voz que llevas dentro.
Vete, maldito septiembre.
Es increíble como el septiembre es un mes tan malo para todos.
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