domingo, 30 de septiembre de 2012

Goodbye september.

Y te despido así, con ánimos de que octubre venga cargado de sábados como el que tú me dejaste, y de domingos como los que en ti eché de menos. Un mes de transición como tú debería durar menos, o tal vez más.. Los llantos, las sonrisas, las alegrías y los fracasos que me has dejado, septiembre agridulce, quedan ya en el pasado como cada instante que se escurre cuando parpadeamos.

Son tiempos en los que la sensibilidad flota como los dientes de león, en los que un simple roce hiere cual profundo corte, momentos en los que la inestabilidad se proclama reina y señora del silencio y del ruido, de la tempestad y la calma, reina de nuestros débiles cuerpos que no hacen sino someterse a su voluntad.

Amargo otoño, lléname de dulces alegrías..

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