En ocasiones la felicidad parece tan sencilla que ni te paras a pensar en qué te está haciendo feliz en ese momento. Otras, sin embargo, reflexionas, piensas, le das vueltas, y no encuentras solución.
Se me da genial cambiar de estado de ánimo.
Parece mentira que hayan pasado menos de 48 horas desde este estado de indiferencia hacia todo lo que de mí se alejara más de dos metros. Indiferencia a la que yo suelo llamarle felicidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario