Las cosas suceden rápido, de tal forma que no da tiempo a reaccionar ante ellas ni mucho tiempo a modificarlas. Es curioso como cambian las cosas de un día para otro. Y más curioso el por qué del cambio. Cuando las lágrimas se deslizan por mi mejilla no suelo prestar atención más que a mi interior, pero gracias a una casualidad, puede que las cosas a partir de ahora vayan a mejor. Escuchar un "renacer" de una canción que suena en el canal de MTV a las 04:00 a.m puede ser irrelevante, pero cuando escuchas esa palabra en un momento en el que la desaparición es la más rápida forma de escape, cambia las cosas. Y a lo mejor no tiene sentido, pero una simple canción de ese grupo que jamás has escuchado puede ayudar a que levantes la vista y veas que nada es lo que parece.
A ti, Irene, decirte que mi alma está magnetizada a la tuya, y que, aunque en verano los arcoiris se escondan, los encuentro siempre con tal de recordar que estás ahí.