Todo esto me lleva a cuestionarme cómo sería la vida sin tiempo, sin nada que controlar ni nada que nos controlase a nosotros. Sin tener que esperar a nada ni tener que llorar por el tiempo pasado. Pero está presente, ¿acaso puedo hablar de él sin nombrarlo en cada frase de este texto? Aunque creamos que lo controlamos como queremos, es él quien nos maneja a nosotros, a su antojo, volviendo locos a los más cuerdos, y haciendo desesperar al ser más paciente.
Tiempo de cambio, de lluvia, de sol, tiempo de hacer el amor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario