domingo, 28 de octubre de 2012

Una amarga despedida.

Adiós es una palabra que no me gusta decir, y nunca pensé que te la tendría que decir a ti, de forma tan rápida y definitiva. Compartir un curso entero contigo fue suficiente para saber que eras un chico único y que siempre sonreías, siempre sabías como hacernos reír. Recuerdo cómo Mayra te hacía esos masajes que tanto te gustaban o cómo siempre hablabas de cosas de salidos, que hacían que todos nos descojonáramos. Recuerdo y sin poder contener la risa, cuando íbamos en tu coche y casi atropellas a una prostituta al grito de: ¡¡QUE TE ATROPELLO, PUTA!!. Me quedo con todo lo bueno Dani, con tu optimismo, y ojalá no tuviera que escribir esta entrada, ojalá siguieras entre nosotros y pudiera volver a verte para decirte lo que te aprecio. Todavía no puedo asimilar que te hayas ido y tan pronto..
Estés donde estés, no olvides nunca que jamás vamos a olvidarte.
Hasta siempre amigo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario